Disfruta del mundo gastronómico gracias a Internet. Conoce cualquier receta
del mundo dentro de la Red y atrévete a preparar cualquier plato. Numerosas
webs tratan sobre la cocina y la gastronomía. En este sitio verás
Recetas de Cocina, Consejos Útiles, Alimentos que
contribuyen a una buena salud y que posiblemente alarguen la vida.
¿Alimentos demasiado hechos? ¿casi crudos? Acertar con el punto de cocción ya no
es un problema. La caducidad de los alimentos, las recetas de cocina o la
lista de la compra también se resuelven sin problemas.
Prácticamente todos los aparatos eléctricos de la cocina, los
sofisticados y los de fácil uso, ya pueden ser controlados domóticamente. Se
trata de electrodomésticos inteligentes, muchos de ellos conectados a
Internet, y que ofrecen múltiples utilidades, interconectados entre sí.
Además, la interconexión de los diferentes usos y funciones de aparatos,
como lavadora, frigorífico o microondas, supone
un doble ahorro, energético y económico, para su bolsillo.
Cafetera multiusos: desayunar leyendo el correo
electrónico
El último grito en pequeños electrodomésticos domóticos
llega de la mano de la cafetera que, gracias a una pequeña pantalla táctil, permite
almacenar correos electrónicos o conocer el estado del tráfico y del tiempo,
mientras se calienta el café.
Horno y horno microondas
El
horno memoriza los ciclos de cocción de los distintos alimentos, sin necesidad
de que el cocinero tenga que vigilar frecuentemente el estado en que se
encuentra el plato. La conexión a Internet permite almacenar las recetas
culinarias que circulan por la red e incluirlas de inmediato en la pantalla
insertada en el horno. Para los que no pueden esperar ni un minuto más,
el microondas cocina los alimentos automáticamente, tan sólo
seleccionando el programa de calentado. Igualmente, como microondas domótico,
permite acceder a multitud de recetas, vía internet, y a información
complementaria como datos calóricos de los
productos...
La pantalla inteligente informa sobre los productos que
contiene el frigorífico y los que están a punto de agotarse o caducar.
Pero no se queda ahí, ya que permite realizar pedidos al supermercado on-line y
sugiere un menú en función los alimentos existentes. Por supuesto,
además de las funciones habituales, el frigorífico incluye
otras posibilidades informáticas como reproducción de música en formato
comprimido MP3, radio, o cámara digital integrada para grabar vídeos o tomar
fotos, sin olvidar la opción de enviar correos electrónicos.
Mucho más que una sartén
Con una pantalla
insertada en el mango, la sartén inteligente ofrece la posibilidad de
seleccionar una gama de 10 programas distintos, nueve según el alimento (huevos
fritos, filetes, guisar a fuego lento...), y uno personalizable. La
sartén avisa, mediante un sonido, cuando se ha completado la orden dada y el
alimento está tal y como deseábamos. A lo largo de todo el proceso, estará
visible en la pantalla la temperatura de la sartén y los grados que restarían
para que el alimento esté listo para llevar a la
mesa.
Tenedor termómetro: alimentos en su punto
Para que su filete esté al punto que mejor desea, sin necesidad de ser un
centinela de la cocina, basta con pinchar el alimento que se está cocinando para
ver los resultados al momento, in situ. El tenedor termómetro informa,
en una minipantalla colocada en el mango, de la temperatura interior del
alimento y de cuatro posibilidades dependiendo de si la comida está muy o poco
hecha, casi cruda o bien, en su punto. Si se prefiere, es posible
recibir toda esta información desde otra estancia del hogar, no superior a 22
metros, por medio de un transmisor instalado en el tenedor y un pequeño receptor
de señal que porta el usuario. Pese a su sencillez, no deja de resultar toda una
revolución de la domótica de cocina.
Elegir un alimento
Comer no es sólo alimentarnos. Muy a menudo, factores
sociales, económicos y relacionados con la educación recibida y nuestros hábitos
de vida condicionan la cesta de la compra y, con ella, nuestra percepción de
seguridad alimentaria y nuestro estado de salud. Modificar alguno de estos
componentes, por más que parezca sencillo, resulta una tarea extraordinariamente
compleja.
Cuando nos dirigimos a un supermercado o a una tienda de comestibles para llenar
la cesta que ha de proveernos de alimentos para las próximas horas o días
estamos haciendo algo más que cubrir necesidades fisiológicas básicas. Casi sin
darnos cuenta, practicamos lo que algunos sociólogos denominan un «acto cultural
complejo» en el que influyen múltiples factores. El conocimiento de las
necesidades nutritivas propias o familiares es uno de ellos, pero hay más. El
poder adquisitivo, el nivel cultural, el peso de las tradiciones o la oferta del
mercado juegan un papel decisivo.
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pueden modificar
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Del mismo modo, comer también es algo que va más lejos de la simple reposición
del carburante que precisamos a diario. La elección del alimento
adecuado a cada circunstancia ayuda a prevenir problemas de salud, tanto en el
largo plazo, al cubrir necesidades nutritivas, como en el corto, al eliminar
riesgos conocidos de toxiinfección. Calidad y seguridad, que no siempre vienen
condicionados por el precio, son dos de los elementos a considerar al efectuar
la compra.
Tres son las grandes categorías en las que los expertos han tratado de definir
la actitud del consumidor ante la compra de alimentos. En todas ellas, «comer
sano» no es siempre el principal factor de elección, como tampoco no lo es el
«comer seguro».
La primera categoría que destacan los expertos tiene mucho
que ver con el propio alimento. Las propiedades organolépticas, señalan, como el
sabor esperable, la textura o el olor, juegan un papel destacado. También lo
ejerce la presentación o, lo que viene a ser lo mismo, el aspecto, tanto del
propio alimento como de su envoltorio. Aquí, sin duda, las técnicas de marketing
se llevan la palma.
Los factores cognitivos, emocionales y sociales determinan también en muchas
ocasiones lo que se compra. Como tales se entienden lo que gusta y lo que no, el
conocimiento y las actitudes relacionados con la salud y la dieta, y el contexto
social o los hábitos. Un informe reciente de Eufic, la asociación europea de
calidad y seguridad alimentarias, añade a este capítulo los valores personales,
circunstancias vitales (como el hecho de estar casado o convivir con alguien), o
habilidades (por ejemplo, saber cocinar), creencias (en asuntos como los
productos orgánicos y los modificados genéticamente) y percepciones (como la
supuesta incapacidad para llevar una dieta saludable). Todos ellos, añade el
informe, «pueden ser especialmente importantes para algunos individuos».
Los factores económicos, por supuesto, influyen lo suyo. Pero también los
culturales y religiosos, además de la educación recibida o el grupo étnico al
que uno pertenece.
Esta multitud de factores, en muchos casos interrelacionados, pone de
manifiesto que los grandes objetivos de salud pública para mejorar la dieta
deben ir más allá del «comer sano y seguro». Además de asegurar la inocuidad de
los alimentos, las campañas deben velar también por su accesibilidad y por su
disponibilidad y adecuarlas a grupos sociales para que realmente sean efectivas.
Propósito de cambio
En una encuesta
paneuropea sobre actitudes del consumidor hacia los alimentos, la nutrición y la
salud, se descubrió que las cinco influencias principales en la elección de
alimentos en todos los Estados miembros europeos son «calidad/frescura» (74%),
«precio» (43%), «sabor» (38%), «intención de comer sano» (32%) y «lo que mi
familia quiere comer» (29%).
Éstas son cifras medias obtenidas al considerar el conjunto de los Estados
miembros europeos; los resultados diferían de forma significativa de un país a
otro.
Las mujeres, las personas mayores y los individuos con mayor educación
consideran que los aspectos relativos a la salud revisten una importancia
especial. Los hombres seleccionaron con mayor frecuencia el «sabor» y el
«hábito» como factores determinantes en su elección. El «precio» parece ser el
más importante para los desempleados y jubilados.
En la misma encuesta, el 80% de los sujetos describió la alimentación sana
(definida como el equilibrio y la variedad) de una manera que sugiere que los
mensajes nutricionales están teniendo cierto impacto. Esto se ve reflejado en
algunas mejoras de las tendencias alimenticias. Sin embargo, entender la
información nutricional o alimenticia no conduce necesariamente a pasar a la
acción. Es preciso que haya una voluntad de cambiar realmente el comportamiento
personal. No obstante, los europeos no parecen sentir la necesidad de alterar
sus hábitos alimenticios: un 71% considera que su dieta ya es suficientemente
sana. Esto confirma que la alimentación sana o la nutrición no se tienen muy en
cuenta en el momento de elegir los alimentos que consumimos.