A pesar de que Internet se abre camino imparable como medio de comunicación e
información, no acaba de despegar como canal de compra y venta. Ya es
habitual consultar y comparar precios en la Red, pero al dar último paso, en el
que hay que dejar el número de la tarjeta de crédito, al internauta le sigue
temblando el pulso.
Sin embargo, dejar la tarjeta a un comercio online no supone más riesgo que
hacerlo en un restaurante, ni éste es el único medio para comprar online:
también se pueden emplear las transacciones bancarias o el pago contrarrembolso.
Pero independientemente del medio de pago, comprar en Internet es una cuestión
de confianza. Además de fiarnos del tendero y de la empresa que está detrás, al
igual que hacemos en la calle, ahora también hay que coger confianza al medio
virtual, para lo que sólo hace falta conocerlo un poco más.
Nunca compre productos que le son ofrecidos por "spammers". Seguramente debe
saber que se les llama así a quienes le envían correo con ofertas que usted no
pidió (correo basura o SPAM), saturando muchas veces su casilla, o haciéndole
perder tiempo y dinero para descargar decenas de mensajes que ni siquiera le
interesan.
Si les compra cualquier producto, por interesante que le
parezca, aparte de animar a los mismos a que sigan con su aberrante práctica,
usted estará revelando a gente sin escrúpulos, no sólo su dirección electrónica,
sino datos personales como nombre, dirección, número telefónico y hasta el
número de su tarjeta de crédito.
Y además, dé por seguro que terminará
recibiendo mucho más correo basura en el futuro. A propósito, tampoco les
responda nunca (ni siquiera para darse de baja), ya que en 9 de cada 10 mensajes
de ese tipo, ésa es sólo una trampa para confirmar su dirección, jamás para
quitarlo de su lista de distribución.
Siempre proteja su información personal. Unicamente comparta su tarjeta de
crédito, documentos de identidad o cualquier otro tipo de información personal,
cuando haga una compra a través de una compañía reconocida o alguna institución
financiera de confianza.
Además del delito cibernético, este tipo de
información puede poner en riesgo su propia seguridad personal y la de su
familia. No es la primera vez que quienes les dan su dirección real a un extraño
a través de un e-mail, terminan recibiendo en su propio domicilio la visita de
amigos de lo ajeno.
Nunca envíe información personal de ningún tipo si alguien se la pide por
correo electrónico. Usted nunca recibirá de una fuente legítima, el pedido de
revelar sus contraseñas, números de tarjeta de crédito, o cualquier dato que
sirva de identificación.
Desconfíe siempre de cualquier pedido de esta
clase, aún cuando parezca venir de una fuente conocida o responsable, o aténgase
a las consecuencias.
Si es posible, use una tarjeta de crédito con un "número de tarjeta
substituto". Esta nueva tecnología, cada vez más usada, permite al consumidor
usar su número de tarjeta de crédito, sin escribir nunca el verdadero número.
Emisores importantes de tarjetas de crédito ya están aplicando esta técnica.
Consulte con quien le proporciona la tarjeta, si dicha opción está disponible en
su país.
Verifique cualquier transacción. Si un sitio Web luce un nombre diferente al
de la organización o compañía en que usted está confiando, o si usted tiene
cualquier duda sobre su veracidad, busque en el mismo sitio un número telefónico
al cual conectarse para obtener más datos. No se ocupe jamás de compañías que no
indiquen claramente su dirección física y algún número de teléfono al cual
consultar.