Presentando una variedad de catálogo que si bien siempre es beneficiosa para el
consumidor (la competencia hace milagros a la hora de bajar precios), puede
llevar a confusiones y a realizar una compra que no satisfaga al usuario.
Detrás de diseños de lo más rebuscados y parámetros que no siempre son
presentados de la manera más clara, hay toda una serie de conceptos que hay que
tener en claro para que la webcam que finalmente se lleve a casa, sea
exactamente lo que se está buscando.
1. Resolución
Tenemos el ancho de banda necesario, así que lo que queremos es que nos vean
bien. Y para ello necesitamos una buena resolución. Lo que antes era un
estándar, 320 x 240 pixeles, ha pasado a la historia, y ahora la resolución
máxima de transmisión para la mayoría de webcams de gama media /alta es de 640 x
480.
Pero eso sólo es la mitad de la ecuación. La otra mitad es conseguir que la
imagen se transmita lo suficientemente rápido, y para ello necesitaremos que la
cámara, si dispone de suficiente ancho de banda, sea capaz de generar hasta 30
fotogramas por segundo, que conseguiremos en conexiones a través de una red
local, pudiendo esperar de 10 a 15 mediante ADSL o de 1 a 5 mediante modem dial
up.
También hay que tener en cuenta que muchas cámaras prometen "hasta 640 x 480
píxeles", pero en realidad sólo los consiguen mediante interpolación, lo cual
hace que su resolución real máxima sea inferior. Así, es conveniente fijarse en
la resolución real y el número de fotogramas por segundo a cada resolución.
2. Conexión
Aunque cuando nos fijamos en la velocidad de transmisión sólo tenemos en
cuenta la velocidad de la conexión a Internet, lo cierto es que hay otro cuello
de botella que hay que considerar: la conexión de la webcam a la computadora.
Cuando miremos las especificaciones técnicas de la cámara, comprobemos el
tipo de conexión: puede ser USB 1.1 o USB 2.0. Aunque la mayoría de las cámaras
que ofrecen una resolución elevada ya cuentan con conexión 2.0 (más rápida,
hasta 480 Mbps), podemos encontrarnos con algunas que todavía no están adaptadas
a esta conexión.
3. Óptica
Si bien no podemos esperar que la óptica sea de alta calidad, sí que hay que
mirar si la cámara tiene un anillo de enfoque para poder utilizarla a diferentes
distancias, o si cuenta con un iris automático o manual, que se encarga de
adaptar la webcam a diferentes situaciones lumínicas.
Si hay una cámara de muestra en el negocio, es conveniente situarse a
diferentes distancias para comprobar la diferencia de calidad en la imagen y la
posibilidad de enfocar la imagen.
4. Micrófono
Fundamental a la hora de completar una verdadera experiencia multimedia. Para
ello, podemos optar por un micrófono independiente, o si queremos ahorrar
espacio y cables, buscar una webcam que tenga micrófono integrado. Si bien la
calidad del sonido no será especialmente buena, sí que nos permitirá
comunicarnos con nuestro interlocutor sin problemas.
5. Diseño
¿Diseño? ¿Será el que más me guste, no? Lo cierto es que de todas las formas
disponibles en el mercado, hay pocas que sean realmente útiles.
Para elegir el diseño más adecuado para nuestra webcam, hay que tener en
cuenta dónde la vamos a ubicar. Normalmente el mejor lugar es encima del
monitor, ya que de esta manera, cuando miramos la ventana de video donde aparece
nuestro interlocutor estamos mirando casi directamente a la cámara, teniendo así
una conversación más natural, simulando estar cara a cara.
Sin embargo, muchas webcams están todavía pensadas para monitores de tubo,
con amplias bases que necesitan ser apoyadas en superficies planas. Superficies
que no tenemos, por ejemplo, si disponemos de un monitor TFT o plano.
Ya existen modelos para casos más extremos, como webcams para portátiles con
pinzas adaptables a las finas pantallas de estas computadoras. En todo caso, hay
que comprobar que la cámara tenga una base acorde con el lugar donde la queremos
apoyar, así como la posibilidad de orientarla en diferentes direcciones mediante
algún tipo de articulación.
6. Botón de fotos
Aunque es un tema más de gustos que de funcionalidad real, algunas webcams
vienen equipadas con un pequeño botón que nos permite hacer una foto en
cualquier momento, dado que si se encuentra conectada a la computadora, envía
una señal a un programa residente en memoria que automáticamente almacena la
foto en un directorio predefinido.
7. Conectividad inalámbrica
En algunos casos, podemos encontrarnos con que queremos tener la cámara lejos
del PC, y podemos tener problemas con la señal a través del puerto USB. Para
esta circunstancia especial, existen cámaras basadas en tecnología inalámbrica
que nos permiten situarlas hasta a 100 metros de distancia de nuestro equipo.
Son perfectas como dispositivos de vigilancia o para realizar videoconferencias
en lugares diferentes a donde tenemos la computadora.
8. Uso dual
No todas las webcams tienen su actividad limitada a unos metros del PC, y
varias marcas ofrecen modelos que podemos llevarnos a cualquier parte, actuando
como cámaras de fotos o incluso cámaras de video digital. En cualquier caso, una
gran cantidad de estos dispositivos pueden ser acopladas a la computadora para
ser usadas como webcam.
9. Visión nocturna
De igual manera que existen cámaras con capacidad inalámbrica, el uso de
webcams como cámaras de seguridad ha aumentado en los últimos tiempos, y podemos
encontrar modelos con visor infrarrojo para poder ver de noche. Estas cámaras
suelen ser algo más voluminosas que las estándar.
10. Software incluido
El paquete de software estándar debería incluir los controladores, un
programa para controlar la grabación de video, un editor de fotografía digital,
un programa para utilizar la cámara como detector de movimiento, y un soft de
videoconferencia.