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Además de agenda, videojuegos o cámara fotográfica, cada vez más teléfonos
móviles incluyen reproductores de música MP3 e incluso sintonizadores de TV. Los
expertos indican que la tendencia de tener "todo en uno" no ha hecho más que
comenzar.
A pesar de su reducido tamaño, el teléfono móvil lleva
camino de convertirse en un cajón de sastre que incluye de todo y evita a los
usuarios cargar con diferentes artículos electrónicos.
Tras los
videojuegos, las agendas o las cámaras fotográficas, la música se ha convertido
en el último ingrediente en añadirse al menú de estos aparatitos en el mercado
estadounidense, tal y como muestra el último modelo de Motorola, una auténtica
minidiscoteca con luces que se encienden y se apagan al ritmo de la
canción.
La tendencia de los operadores y fabricantes de móviles a
asimilar otros productos que, en principio, nada tienen que ver con la
comunicación telefónica, está alcanzando ya a la música.
La música tiene a su favor el hecho de que
los ficheros ocupan un pequeño tamaño y de que cada vez más usuarios desean
llevar consigo sus canciones favoritas.
Problemas técnicos
Sin
embargo, este paso hacía el todo en uno se enfrenta, por el momento, a la baja
duración de las baterías cuando son utilizadas para funciones multimedia y a la
capacidad de almacenamiento de los terminales, insuficiente para contener un
buen número de canciones que satisfagan las necesidades de los
usuarios.
Nokia y otras marcas ya están utilizando tarjetas de memoria
flash -las que habitualmente utilizan las cámaras digitales- capaces de
almacenar hasta 256 MB, lo que equivale a varias horas de música.
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