Viajar por España
Pocos países europeos ofrecen paisajes tan diversos
España es el tercer destino turístico en el mundo después de
Estados Unidos y Francia con unas cifras que oscilan entre los 50 y 60 millones
de tusristas al año. La variedad geográfica, cultural, lingüística,
climatológica, gastronómica y sobre todo sus miles de kilómetros de playas,
hacen de España un destino turístico atractivo para todo tipo de preferencias.
Miles de kilómetros de costas en el mar Mediterráneo, el Cantábrico, el
océano Atlántico, y los archipiélagos canario y balear son el principal
atractivo turístico ya que atraen cada año a los turistas, sobre todo de
Reino Unido, Alemania, los países nórdicos y demás países europeos. Excelentes
playas, servicios, instalaciones hoteleras y abundante oferta gastronómica y
sobre todo precios atractivos para el turista europeo avalan su posición en el
turismo mundial.
España es además un destino muy importante para el
turismo cultural, con sus cientos de museos, patrimonio de la humanidad,
monumentos prehistricos, romanos, árabes y medievales. Ciudades como Toledo,
Córdoba, Granada, Sevilla, Salamanca, Segovia y Santiago de Compostela son la
meca de los amantes de la arquitectura y la historia de todos los países del
mundo.
Como consecuencia del enorme salto económico que ha dado España
en las últimas décadas, conviertiéndose en una de las 10 economías mas
importantes a nivel mundial, es también importante el turismo de
negocios y congresos con una excelente infraestructura por todo el país.
Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla son el destino diario
de políticos, hombres de negocios, estudiantes, etc.
La variedad cultural de España con sus regiones autónomas se refleja
también en su gastronomía, de norte a sur y de este a oeste. La paella
valenciana, La fabada asturiana, el cocido madrileño, el gazpacho andaluz, el
pulpo a la gallega, el cordero segoviano, el vino riojano, la cava catalana y
un sin fin mas de platos y bebidas de renombre por todo el mundo son uno de los
principales avales de España como país turístico por excelencia.
Una enorme oferta de festividades religiosas y tradicionales locales, de las
cuales destacan La Semana Santa en todas las provincias sobre todo en Sevilla,
la Feria de Abril de Sevilla, las Fallas de Valencia, los San Fermines de
Pamplona, además una oferta cultural abundante de museos, teatros, cines,
discotecas, verbenas locales. El país ofrece también varias posibilidades
para la práctica de deportes acuáticos y aventura, senderismo, ciclismo además
de una destacable red de balnearios.
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Vídeos
Visite el archivo de vídeo, donde podrá conocer todos los
rincones de su geografía. |
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Fotografías
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hermosos rincones. |
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Infografías
Planifique su viaje a través de recorridos animados de los
principales puntos del patrimonio cultural. |
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Audios
Escuche los sonidos más representativos de este país:
naturaleza, música, fiestas tradicionales. |
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Locuciones
Disfrute escuchando los reportajes sobre espacios naturales,
museos, monumentos, etc. |
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Visitas
Guiadas
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principales monumentos del país. |
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Fotos
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Obtenga una visión completa de 360º para no perderse detalle de
las más importantes obras arquitectónicas. |
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Reportajes
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de reportajes. |
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Callejeros
Organice sus visitas a las ciudades, sin perderse gracias
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Información
práctica
Viajar a España es muy sencillo. La documentación necesaria varía en
función del país de donde usted proceda.
Si es ciudadano de cualquier
Estado miembro de la Unión Europea, Suiza, Noruega, Islandia y
Liechtenstein: sólo necesita el Documento Nacional de Identidad o el
pasaporte en vigor. En el caso de tratarse de un menor de edad y viajar con el
Documento Nacional de Identidad, éste deberá ir acompañado de un permiso
paterno.
Si procede de alguno de los siguientes países: Andorra,
Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Brunei, Bulgaria, Canadá, Chile, Costa
Rica, Croacia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Israel, Japón,
Malasia, México, Mónaco, Nicaragua, Nueva Zelanda, Panamá, Paraguay, República
de Corea, Rumanía, San Marino, Santa Sede, Singapur, Uruguay y Venezuela:
necesita presentar el pasaporte en vigor para entrar en España, que le permitirá
permanecer por un periodo máximo de 90 días.
Si procede de algún otro
país, en concordancia con los criterios de la UE: deberá solicitar un visado
al Consulado de
España de sus lugares de residencia. También será necesario presentar su
pasaporte oficial.
En este caso, las autoridades españolas podrán pedir
documento justificativo del establecimiento de hospedaje, confirmación de la
reserva de un viaje organizado, billete de vuelta, circuito turístico o
invitación de un particular. Asimismo, podrán solicitarle que acredite la
tenencia de recursos económicos suficientes para su sostenimiento durante su
estancia en España.
Para viajar a España no hace falta vacunarse contra ninguna enfermedad. Como en
cualquier parte del mundo, se recomienda tener actualizada la vacuna
antitetánica si se va a estar en contacto con la naturaleza y el medio rural. Si
de manera excepcional, el Reglamento Sanitario Internacional así lo requiriera,
sería posible realizar reconocimientos médicos y exigir certificados sanitarios
a todos los viajeros.
Características generales
Pocos países europeos ofrecen paisajes tan diversos como España. A las
peculiaridades de su relieve se ha de sumar el legado histórico de los pueblos
que la habitaron, ya fueran celtas o romanos, árabes o visigodos. La
personalidad propia de cada una de sus regiones conforma un entramado de
tradiciones inagotables. Está empapada de la magnificencia del imperio y los
conquistadores, del genio artístico de Goya o Picasso, de la clarividencia de
Luis Buñuel y Cervantes. Es fácil enamorarse de España, de sus noches infinitas
y su gastronomía exuberante, de la música de sus guitarras y las fiestas en que
se transforman sus calles.
Nombre oficial: Reino de España Superficie: 504.782 km²
Población: 40.210.000 hab. Capital: Madrid (3.100.000
hab.) Nacionalidades y etnias: españoles (catalanes y vascos muestran
una fuerte identidad propia) Idioma: castellano, catalán, vasco,
gallego (oficiales) Religión: 90% católicos Régimen
político: monarquía parlamentaria PIB: 850.700 millones de
dólares PIB per capita: 21.200 dólares Crecimiento anual:
4% Inflación: 2,9% Principales recursos económicos:
turismo, industria textil y ropa, alimentación, metal, químicos, construcción
naval Principales socios comerciales: Unión Europea (especialmente
Francia, Alemania, Italia, Portugal, Gran Bretaña y Países Bajos), Estados
Unidos, Argentina Miembro de la UE: sí Zona euro: sí
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La Península Ibérica, compartida por España y Portugal, ocupa, con su forma
cuadrangular, el extremo suroeste de Europa. La superficie de la España
continental supone el 80% de este territorio, al que han de unirse las islas
Canarias, situadas junto a la costa occidental de Marruecos, y las Baleares, en
el Mediterráneo, así como las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en el norte
de África. En total ocupa una superficie de 505.000 km², siendo el segundo país
más grande la Europa Occidental después de Francia. Más de la mitad de la
Península está ocupada por la meseta y cinco grandes cordilleras. De hecho,
constituye el segundo estado europeo más alto por detrás de Suiza, con una
altitud media de 650 m. Sus paisajes son muy variados: de la árida Andalucía a
los verdes prados gallegos; de las llanuras castellanas a las agrestes cimas
nevadas de los Picos de Europa y los Pirineos; de las fértiles huertas de
Valencia y Murcia a los volcanes y las dunas de las islas Canarias.
La tradición cinegética española ha hecho desaparecer a muchas especies de la
fauna local, pero aún se pueden encontrar especies como el urogallo, el oso
pardo, el rebeco, la cabra montés, el gamo, el ciervo, la ardilla roja o el
lince ibérico, en peligro de extinción y del que sólo quedan en Europa menos de
un centenar de parejas, todas ellas en el Parque Nacional de Doñana. España
posee 25 especies de aves rapaces autóctonas. Gracias a la abundancia de
humedales, su territorio constituye un paraíso para las aves acuáticas. La gran
variedad de flora local crece sobre todo en las regiones montañosas. En total,
diseminados por el territorio, existen trece parques nacionales y más de
seiscientas reservas naturales.
A España se puede viajar durante cualquier mes del año, puesto que la
diversidad climática de sus distintas regiones permite evitar siempre las
condiciones extremas. En el territorio peninsular, el invierno se caracteriza
por frecuentes precipitaciones en el Norte, en forma de nieve en las regiones
montañosas del Pirineo, la cordillera Cantábrica y el sistema Bético (Sierra
Nevada). En la cuenca mediterránea, las islas Baleares y Andalucía predominan
las temperaturas suaves y los días soleados, mientras que en el centro los
inviernos resultan fríos y secos. El verano, templado en el Norte, se presenta
muy caluroso y árido en el resto del país. Las ciudades peninsulares se vacían
por el éxodo masivo a las playas del litoral, donde los rigores del calor son
más soportables. Las islas Canarias, muy cercanas al trópico, gozan de
temperaturas calurosas atemperadas por los vientos durante todo el año, por lo
que se puede disfrutar de las playas incluso en los meses invernales.
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Viajar por España: Provincias
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Historia
Separada de Europa por el techo de los Pirineos y de África por el estrecho
de Gibraltar, la Península Ibérica ha sido históricamente encrucijada de dos
mundos, codiciada por las grandes civilizaciones. Los romanos, a su llegada en
el siglo III a.C., se encontraron con un territorio poblado por distintas tribus
a las que costó dominar dos siglos. La asimilación acabó lográndose y la
Península vivió una época de prosperidad articulada sobre las vías de
comunicación y las obras hidráulicas, las leyes, la administración y, sobre
todo, la lengua, principal legado de los latinos. En el año 409 d.C. invade la
Hispania romana un contingente germánico, pero serán los visigodos, procedentes
de la Galia, los que consigan una cierta unidad ibérica durante sucesivos
reinados hasta el año 711, en que los africanos musulmanes cruzan el estrecho y
derrocan a Rodrigo, último soberano godo.
En 714 los ejércitos del islam habían conquistado toda la Península a
excepción de las regiones montañosas de la franja norte. El dominio musulmán
desde Al-Andalus (ámbito territorial de la España musulmana) se prolongará entre
tres y ocho siglos, según las regiones. Durante este período florecen las artes
y las ciencias: se construyen palacios y mezquitas, escuelas y baños públicos;
se introducen nuevos cultivos y se mejoran las técnicas de irrigación romana. En
722, el rey visigodo Pelayo derrota por primera vez a los musulmanes en
Covadonga (Asturias), batalla que marca el inicio de la Reconquista, período
durante el cual los reinos cristianos del norte recuperan lentamente los
territorios islamizados.
A finales del siglo XIII, Aragón y Castilla, la primera con importantes
posesiones territoriales en el Mediterráneo, constituyen los principales reinos
cristianos de la Península. Unen sus fuerzas mediante el matrimonio, en 1469, de
Isabel, princesa de Castilla, y Fernando, heredero al trono de Aragón. Los Reyes
Católicos, Isabel y Fernando, unifican España y establecen los cimientos para la
llegada de la Edad de Oro. En 1480 fundan la Santa Inquisición para imponer la
unidad religiosa en el territorio. Este instrumento de represión
religioso-político será responsable, entre otras barbaridades, de la expulsión y
ejecución de la numerosa población musulmana y judía. En 1482 los Reyes
Católicos sitian Granada y, diez años más tarde, el último rey musulmán se
rinde, marcando el final de la Reconquista cristiana.
La llegada de Colón a las Américas, en 1492, significó la creación de un gran
imperio español en el Nuevo Mundo. Dos años después, con el Tratado de
Tordesillas, el Papa reparte la Tierra entre España y Portugal. La era del
comercio y la navegación libres, financiadas por el oro y la plata de las
colonias, desata un siglo de esplendor acentuado por continuas conquistas. La
decadencia a partir del siglo XVII es paradójicamente el gran momento de las
letras y las artes, el Siglo de Oro. La inflación generada por una mala gestión
de los capitales obtenidos en las Indias, incapaz de armonizar y fortalecer la
economía nacional, así como la crisis demográfica y la debilidad del sistema
ante emergentes potencias como Inglaterra, Francia y Holanda sumirían al Estado
en una profunda depresión.
El siglo XVIII conlleva el resurgir auspiciado por las ideas y políticas
ilustradas. Sin embargo, en un mal momento colonial, la nación es invadida en
1808 por el ejército napoleónico. Durante los cinco años de resistencia feroz se
redacta en Cádiz (1812) la primera Constitución liberal, inspirada en la
Revolución Francesa: soberanía nacional, división de poderes, libertades
fundamentales, sufragio indirecto. Ésta suprime la Inquisición, expolia buena
parte de posesiones de la Iglesia, incapaz de hacerlas producir, y acaba con los
privilegios y los señoríos de la aristocracia. Sin embargo, un año después de la
derrota napoleónica, se restaura la monarquía y con ella se anula el texto
constitucional, en un nuevo giro al pasado y a la tenebrosa sociedad feudal. La
tónica de alternancia entre liberales y absolutistas, a menudo violenta,
caracterizará el siglo.
La Guerra de Cuba de 1898 marcó el final del Imperio. Estados Unidos venció a
España en una serie de desiguales batallas navales en las que se perdieron las
últimas posesiones de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los movimientos
obreros y los nacionalismos catalán y vasco florecen en el primer cuarto de
siglo, marcado por la rapidez con la que se suceden los gobiernos. En 1923 se
abandonan las colonias de Marruecos y, aprovechando los disturbios sociales,
Miguel Primo de Rivera, con el consentimiento de las clases dirigentes, realiza
un pronunciamiento y establece una dictadura militar hasta 1930.
En 1931 el descontento desemboca en elecciones. Triunfa una mayoría
abrumadora de izquierdas y obliga al rey Alfonso XIII a exiliarse: se declara la
Segunda República española, construida sobre una constitución democrática
inspirada en los modelos europeos. La derecha retoma el poder dos años después.
Las elecciones de 1936 dividieron completamente al país, entre las dos Españas
irreconciliables: por un lado, el Frente Popular, formado por el gobierno
republicano y las masas populares y obreras (una delicada alianza entre
comunistas, socialistas, anarquistas y federalistas, partidarios de restringir
los poderes de la Iglesia y de una sociedad más equitativa y justa); por otro
lado, la oposición nacional (la unión de las derechas tradicionales: clero,
aristocracia, ejército y partido falangista, de tendencia fascista).
En julio de 1936, el asesinato en represalia del líder de la oposición, José
Calvo Sotelo, a manos de la guardia republicana sirve de excusa para el
pronunciamiento de los militares en varios puntos del país. Se inicia la Guerra
Civil (1936-1939), en la que los nacionales recibirán una generosa ayuda militar
y económica de la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que el gobierno
republicano sólo obtiene el apoyo de la lejana Rusia y, en menor medida, de las
Brigadas Internacionales, formadas por idealistas extranjeros. A pesar de la
amenaza fascista, Inglaterra y Francia se negaron a ayudar a los
republicanos.
En 1939, las derechas, capitaneadas por el general Francisco Franco,
consiguen la victoria. Más de 350.000 españoles murieron en la contienda, a los
que se unieron unos cien mil republicanos ejecutados en las prisiones y los
campos de concentración después de guerra. Los 36 años de dictadura fascista
tuvieron como consecuencia el bloqueo económico, su exclusión de la OTAN y de la
ONU y la parálisis social a causa de la recesión económica y la falta de
libertades del régimen. El apoyo de EE UU a principios de la década de 1950, en
plena Guerra Fría, otorga los fondos para la recuperación económica, apoyada por
el auge del turismo en los primeros años sesenta. En la década de 1970, España
había conseguido el crecimiento más rápido en Europa.
Antes de su muerte, en 1975, Franco nombró como sucesor a Juan Carlos de
Borbón, nieto de Alfonso XIII. Con Juan Carlos I en el trono, España asumió la
transición de la dictadura a la democracia. En 1977 se celebran las primeras
elecciones generales; un año más tarde, se redacta la constitución democrática
vigente en la actualidad y, en 1981, un infructuoso golpe militar quiso detener
el reloj de la democracia española. En 1982, España rompió con el pasado al
elegir un gobierno socialista por mayoría absoluta. La única tacha desde
entonces ha sido la campaña de terror librada por el grupo armado ETA, que lucha
por conseguir un País Vasco independiente. En los treinta años que la banda
terrorista lleva en activo ha asesinado a más de 900 personas.
En 1986, España ingresó en la CEE (actual UE). En 1992 volvió al primer plano
del escenario mundial con la organización de los Juegos Olímpicos de Barcelona y
la Exposición Universal en Sevilla, además de haber sido Madrid designada
Capital Europea de la Cultura. Tras catorce años de gobierno socialista,
presidido por Felipe González, en 1996 accedió al poder el conservador Partido
Popular, liderado por José María Aznar. El
marzo de 2000, fue reelegido por mayoría absoluta.
La campaña electoral para los comicios legislativos de 2004 quedó
dramáticamente empañada por los atentados acaecidos el 11 de marzo en la red
ferroviaria de cercanías de Madrid.
La repulsa social a los atentados y a la reacción del Gobierno provocó una
inmediata movilización popular, la más grande de la historia de España.
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